Thursday, May 15, 2008

En progreso...testing..testing


....volveremos la transmisión dentro de poco...probando....probando

If you wish to continue in English, please press here:
Confessions of a Border Crosser

Wednesday, February 20, 2008

A veces

...y así, como si nada, volvió a parecer.

Friday, August 31, 2007

Going back

When I moved to Spain in January 06, I started a blog, "Confessions of a Border Crosser." When I got back 8 months later, I stopped it and moved the blog to blogspot and to myspace. But now, I'm going back to the original confessions.

Here's something from my first return post:
" So why come back? Any number of reasons. 1: I read somewhere on the internets that keeping a .mac blog was lame (or words to that effect), and that made me think that it might be good to resuscitate my first blog. 2: Originally this blog started as a way to reflect on living in Spain and when I moved back to this side of the Atlantic, it didn’t seem to fit that original goal. But now I think that it was never really about being Chicano in Spain. 3: When I left this space to move to blogspot and then myspace, I cited the fact that it would be easy to update the blog from any computer. This is still an issue, but I figure I can deal with it. Plus, I never really did post much on blogspot, and this past summer the myspace blog was pretty much dedicated to posting videos. 4: Reviewing it, I kind of like some of those old posts."

So here’s what’s going to happen (at least this is the plan fo now): Confessions of a Border Crosser is going to return. To that end, I’ll be reposting some of the stuff from my other two blogs, a “greatest hits” if you will, or, more precisely, a mixtape. I’ll put up some new stuff too.

So here goes, Confessions of a Border Crosser, v. 2. Re:boot.

Booting now...

Thursday, June 14, 2007

Monday, December 11, 2006

la semana en que el mundo animal se vino en mi contra

Todo empezó con un murciélago y terminó con los pelos de un venado pegados a la linterna rota de mi coche y una mancha sobre el parabrisas. Hace un par de semanas bajé al sótano de mi casa para lavar la ropa. Me econtré con un murciélago, hangueando en la pared. Lo miré un rato, pensando si debería salir corriendo de la casa gritando, o si debería tomar todo con calma. Después de subir corriendo por las escaleras y antes de ponerme a gritar, me acordé de que no me serviría nada ya que vivo sólo y los vecinos pensarían mal de mí si saliera a la calle pidiendo auxilio. Debatí la idea de cerrar el sótano y dejar de lavar allá abajo para siempre. Pero ya tenía ropa en la lavadora y la verdad era que me daba pena perderla.

Así que le llamé a un amigo para ver si tenía algo para atrapar la bestia del sótano. Le hablé con toda la calma que pude reunir para explicarle, como si no pasara nada, que tenía un lígero problema en el sótano: un murciélago. Lo que le quería decir era: ¡VENTE CARAJO, VENTE PRONTO PORQUE TENGO UN PINCHE VAMPIRO EN MI BASEMENT!

Me recomendó una toalla para echarlo encima del monstruo y luego sacarlo afuera.

Vale. Una toalla.

Llamé también a la dueña de la casa para ver si ella tenía alguna idea mejor: lo que quería era que vinieran los dueños para sacar la cosa.

No hubo otra recomendación.

Pensé en lo de la toalla y decidí que no tenía ninguna que quería usar para atrapar un murciélago. Pensé también en algo más grande. Una cobija. Una lona.

Bajé al sótano y busqué por una caja. Con calma y sin cerrar los ojos --pensé en mi tío que había sido entrenador de softball, keep your eyes on the ball; pero claro siempre los cerraba cuando veía la pelota acercarse-- pude atrapar la bestia en la caja.

Y me di cuenta de que la caja estaba abierta por debajo.

Pusé un pedazo de madera encima de la caja.

Volví a lavar la ropa, intentando no escuchar los gritos del monstruo. Hasta que pensé que quizá estaba llamando a sus hermanos. Fui a la puerta del sótano que da al back yard de la casa. Había mucho agua estancada por un mal drenaje y me puse a quitarla. Después de limpiar todo, estaba listo.

Me puse unos guantes gruesos y fui a sacar la caja. Pensé en mis opciones. Podría llevarla a casa de mi amigo y dejarla como regalo. Pero no me daban ganas de andar en m bici por el pueblo con una caja con un murciélago encabronado por dentro. Me fui hasta el fondo del patio, al lado de un arból grande que tengo y cerca de las yardas de tres de mis vecinos. Pensé que la bestia o optaría por meterse al árbol o se iría rápido a la casa de uno de los vecinos.

Antes de abrirla pensé si debería marear el monstruo de la caja. Pero no lo hice. Abrí la caja y me eché atrás mientras salió el murciélago. Saltó a la mesa del patio y se puso a pensar en sus opciones. Abrió las alas y saltó al aire. Se fue directo a mi casa y se metió por un agujero debajo del techo.



Comenté a amigos que mi casa parecía caricatura de Disney. Tengo una marmota que vive debajo de la casa y a veces lo veo caminar por el porche, su cuerpo gordo avanzando hacia los arbustos. Hay muchas ardillas que corren corren corren por la yarda. He visto conejitos en el patio. Hay muchos pájaros. Una mañana vi un tlacuache (oposum) caminando por el patio, sus dientes afilados y su larga cola avanzando por el grama. Ahora tengo un murciélago en el ático.



Casi una semana después del murciélago en la caja estuve de regreso de un viaje a cenar en un pueblo a una hora de aquí. Andaba con varios amigos. Ibamos por una carretera solitaria entre los serros y los campos de maíz y huertos de manzana. Un amigo peruano contaba historias de la época del terrorismo y los muertos que siempre se encontraba. Era una noche helada, con un poco de lluvia. En un momento cuando nos contó de encontrar un cuerpo descabezado saltó algo de los huertos. Un venado. Cuando un venado salta frente un coche, todo el mundo dice que no hay que esquivarlo, hay que pegarlo. Al esquivar se podría chocar con algún arbol o otra cosa. Casi no chocamos contra el ciervo, lo agarramos por detrás y sentimos el golpe y luego una mancha que de algo que pegó contra el parabrisa.

Paramos para ver el daño. Una de las linternas estaba rota y el tope dañado. Como era de noche no quisé ver lo que había caído encima del parabrisa. El coche todavía se podía manejar y regresamos, lentamente, al pueblo bajo la lluvia que empezó a caer. La lluvia limpio el parabrisa y cuando llegué a casa ya no había mancha.

A la mañana siguiente investigué más y me di cuenta de que no había sido sangre.

Le quitamos un poco de relleno al venado.







powered by performancing firefox

Tuesday, October 24, 2006

waiting

sitting in a mailboxes etc in madrid, now it's a ups store, just like over there on that side of the charco. getting a manuscript bound. waiting. waiting in a ups store.
madrid, tuesday afternoon. cloudy. damp.

Monday, October 23, 2006

Historias from a bar in Madrid

There's a great book of short stories by David Toscana, Historias del Lontanaza . The collection revolves around a bar, Lontanaza, and the people who go there. Sitting yesterday evening with friends at the Madroño, I thought of that book.
It's a bar that I wouldn't consider one of my hangouts, though I've been there a few times. It's a good place to meet friends for tapas in La Latina. A few months ago I was with some friends when someone, a young painter, asked, "Are there more safe or unsafe things to lick in the world?" a few minutes later another friend talked about the time she took a rapelling course in the Golan Heights. I asked her if this was some course offered by the Mossad.
"I once drank a whole bottle of mezcal, followed by a bottle of Baileys. The next day I called my father to say Good-bye because I was convinced that I was going to die." This is how the best story I've heard in a bar begins. We were sitting at the corner table of the Madroño with three friends beneath the television on the wall that was showing the F1 race that would make Fernando Alonso racing champion for the second year in a row. She was homesick at the time, she said. She was in Germany on vacation with her grandmother at a gigantic German estate that belonged to some billionaire friends of the family. She had gone out with the wife of the tycoon who liked to escape into town for drinks. She drank the bottle of mezcal, and then the wife and she drank the bottle of Bailey's. The next day, sick and convinced that she was dying she stayed in bed. Then came the hunger. But the estate had no food. She remembered the five year old daughter who had a Mr. Potato Head. Better, a family of Mr. Potato Heads. They were real potatoes that the daughter had decorated with bits of glued on paper. The kid loved that Potato Head family. But the survival instinct kicked in and she went after them. Delirious and with a serious hangover she pulled off the bits of paper and glue and placed the potatoes in the microwave.
The next morning --death averted, and feeling better-- she awoke to the screams of a five year old girl asking for her Mr. Potato Head family.

The waiter at the Madroño then served us our cañas and our huevos rotos con patatas.